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Ser optimista hoy: Preguntas de los seguidores.

mta221

 

Hola de nuevo. Desde la última entrada ha habido muchos seguidores que me han escrito, preguntado y comentado aspectos sobre el blog.  En la entrada de este mes, intentaré responder a algunas de ellas.

Este es un blog positivo, para gente optimista y tiene sus costumbres, sin llegar a ser reglas. Igual que siempre escribo a final de mes, también es libre y participativo. Alguien me ha preguntado ¿pero porque no contestas a quien te escribe un comentario.? Pues porque se admiten todo tipo de comentarios de forma libre, para que aporten cosas o experiencias positivas. Críticas o alabanzas. Y no se contestan para que los seguidores puedan interactuar. Quien quiera participar lo puede hacer, comentando un post o haciendo su propia entrada, si quiere. Que cada seguidor sea una corriente de aire fresco en el blog y que aporte positividad.

¿Pero lo de ser optimista no es un poco ingenuo? Es como un poco “viva la vida, alegre y divertida”. Este es otro comentario realizado. Para nada. Ser positivo no tiene porque estar reñido con ser realista. Y no es ser ingenuo, osado, iluso o frívolo. La definición de optimista es “el que tiende a ver y juzgar las cosas considerando su aspecto más favorable.” Y siendo optimista se es positivo.

Ser optimista es una actitud frente a la vida, frente a cada situación. Es tener ilusión por las cosas. Es saber ver el lado más favorable de cada situación. Hay hermosos jardines que hasta que no se podan y arrancan las malas hierbas, no se vislumbran como son. Hay que saber separar el grano de la paja, de las situaciones de la vida. Después hay que esforzarse y perseguir tu idea. Tras un optimista debe haber alguien con tesón, sino, no vale.

¿Y hoy día se puede ser optimista? ¿Cómo?. Rotundamente si. Pero no solo es que se puede, es que se debe. Los principales antónimos de optimista son, pesimista y triste. Atendiendo al código del optimista, ser también muy realista, la vida hoy es dura, nunca nadie dijo que sería fácil, pero afrontarla desde el lado oscuro del pesimismo y la tristeza, es hacerla más dura aún. Aunque solo sea por hacer algo diferente, ya hay una razón para ser optimista.

Pero además ¿qué sería de una vida sin ilusión y esperanza?. Dejo la respuesta para cada uno. Para mi no sería nada. Hay que levantarse ante cualquier adversidad a las primeras de cambio. Un ejemplo. Soy Bético. Hoy diciendo esto ya está dicho todo. ¿se puede ser optimista siendo del Betis? Si. Creer en milagros es ser un iluso. Pensar que de esta debacle puede salir algo bueno en un futuro y ponerse a ello, es ser optimista. Esa es la diferencia.

Y el Como, da para una entrada o varias. El positivismo aquí descrito se puede entrenar. Estoy preparando entradas sobre esto. Y para muestra un botón.  Si ser positivo es una actitud personal ante las cosas, su origen está en nuestra mente. El Cerebro Humano es una máquina perfecta, pero esto no es un blog científico y no lo voy a explicar, solo decir que el ordenador ya estaba inventado: el cerebro. Hay que cuidarlo, trabajarlo y entrenarlo. La fuerza de la mente lo hace todo. Se puede enfermar solo con el pensamiento y se puede superar una enfermedad, con el apoyo de la mente.

A modo de recomendación práctica, hay que huir de algunas especies. Están los “Siperos” y también los “Esques”. Son personajes que empiezan todos sus pensamientos y frases por su nombre. De su cruce nacen los conocidos “Siperoesque”, que son una raza evolucionada y muy peligrosa.  Todas estas especies, suelen derivar en los famosos y muy peligrosos “Poyá” , con acento en la á para los mal pensados. Estos son los que después de haber implorado a su nombre al principio, cuando algo sale mal, siempre empiezan su momento de gloria diciendo: “ Po ya lo decía yo…” en un alarde de superioridad y casi siempre con los ojos hacia arriba y cejas empinadas. Regocijándose en lo malo, cual cochinillos en un charco. ¡Que les gusta!. De estas especies hay que huir como del que pide dinero…  Escucharlos, observarlos y estudiarlos, es posible que nos enriquezca, siempre que tengamos un escudo o coraza ante ellos. No caer en sus redes, y si son las sociales menos. Nuestra actitud será la de ¡Quita, quita!, haciendo el típico movimiento con el brazo derecho y con la mano tendida desde la pierna hacia fuera, como sacudiendo.

¿Y el optimista nace o se hace?. Lo hemos dicho antes. Se puede entrenar y por tanto uno se puede hacer. Convertirse al optimismo, como un nueva corriente social, podría ser un movimiento que exploraremos en el futuro. Pero también se puede nacer siendo optimista. “Pero Leo, ¿Hay gen optimista”. Es una forma de nacer, diferenciada a la genética. Todo ser cuando nace carece de personalidad y actitud. Si una persona crece en un mundo animal, será un animal, si crece en un ambiente hostil, las probabilidades de ser hostil son elevadas. Las actitudes se forjan en los primeros años. Por tanto, si te crías en un ambiente optimista, serás optimista. No se donde o en que ambiente habremos nacido. Pero si podemos afirmar que podemos crear optimistas. Es nuestra contribución al futuro. A nuestros hijos debemos educarlos en el positivismo. ¿qué propones la asignatura de “educación para el positivismo”? Pues sería una gran idea. Enseñar a las nuevas generaciones a tener esa actitud hacia las cosas, aprender a levantarse ante la adversidad y enseñarles que puede haber adversidades, no solo enseñarles las bonanzas de la vida. Prefiero obreros optimistas a ingenieros pesimistas. Mientras esto llega de los políticos, en la siguiente reforma educativa, empecemos nosotros.

¿Cómo es un optimista? ¿en que se nota?¿como se siente uno? En este punto recuerdo unas palabras de Gabriel García Márquez, creo que referidas a un pasaje de amor de una novela suya: “No llores porque se terminó… sonríe porque sucedió”.

Y he dicho que creo, puesto que da igual que sea sobre amor o sobre cualquier pasaje de la vida: Familia, trabajo, estudios, niños, crisis, política, felicidad, cosas materiales, etc. Da igual es aplicable a todo. Todo tiene un lado para alegrarnos, solo se trata de buscarlo y recrearse en él, no en el otro. Y a esto hay que darle ciertas dosis de estoicismo y realidad. Las cosas son como son y siguen un orden lógico y natural. Hay que afrontar lo que viene e incluso esperarlo.

Cualquier desgracia humana puede tener un lado positivo. Pero hay que tener creencias y valores. El hombre sin eso, es un hombre sin alma, es un hombre vacío y será siempre negativo y pesimista. Hay que creer en los demás, hay que ser humilde, ¡yo no soy el mejor!. Pero con autoestima. Siempre alguien te aportará algo, aunque sea lo que no se debe hacer. Y para ello es imprescindible comunicarse, preguntar, observar, escuchar. Por eso Dios nos ha dado dos orejas y una boca, para escuchar el doble de lo que hablamos. Y no escucharnos tanto  a nosotros. Hoy día con Internet estamos muy comunicados, ¿o no? (parezco gallego…) Yo creo que no, porque nos comunicamos sin escuchar, es lo malo que tiene la modernidad, nos comunicamos estando aislados, vaya contradicción.

Hay que ser uno mismo, no querer ser otro. “¿Pero si soy bajito , gordito y calvo?. Pero tienes alegría y familia, eres rico y grande por dentro”. Han pasado los años donde “el guay” era el rey. Hoy el rey es el ser profundo. El que no se cae con facilidad, el que se levanta pronto, al que se busca en el mal momento y siempre tiene una palabra sabia que te reconforta. El que sabe ponerse en los zapatos del otro para entenderlo.

¿O sea que un optimista es un Superman? Para nada. El optimista también tiene bajones, llora y le salen las cosas mal. Pero lo sufre en silencio, sin aspavientos, sin recrearse. Se levanta. No se regocija en ello.  No es iluso, pero al dia siguiente lo afronta de forma distinta. Y se ríe, se ríe mucho, empezando por si mismo. Para no dañar a nadie.

Y para terminar esta entrada que mejor que predicar con el ejemplo. Bético, bajito y algo gordito, para partirse de risa, pero al menos no soy calvo…