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¡Gracias Mamá!

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 ¡Hola otra vez! Agradezco a todas las personas que me han enviado mensajes con la última entrada, “La caja de las porquerías”, no sabía que había tantas cajas por ahí sueltas. Si bien me gustaría recordar que esa entrada fue el inicio de la nueva asignatura de «Educación para el Positivismo», cuyo primer tema era: Valorar lo que se tiene.

Hoy nos enfrentamos al segundo tema, pero no sin aportar una nueva condición. En esta asignatura, los temas son continuos, esto significa que no vale el primero sin el segundo, ni éste sin aquel. “esto es como un puzzle, Leo” pues si y ya veréis lo que nos vamos a divertir cuando vayamos por el tema 10…

Pues bien si el primer tema era “Valorar lo que se tiene”, el segundo es “Tener constancia”.

Si, habéis leído bien. Para ser optimista, positivo y por tanto Feliz hay que ser muy constante, ser como esa gota que cae sobre una roca y llega a traspasarla. Esta constancia también puede ser llamada fuerza de voluntad, disciplina o hábito constante. Y esa constancia se consigue entrenando y asimilando comportamientos como algo inherente a nosotros.

Un método de entrenamiento de la constancia, muy aceptado, es el de los 21 días. Todo lo que seamos capaces de realizar de forma continuada durante ese periodo de tiempo, será asimilado por el hombre de forma natural, pasando a ser parte de si mismo.

 Ahora bien, esa constancia hay que enfocarla hacia lo positivo. Continuando nuestro primer tema, si durante 21 días el primer pensamiento del día es valorar lo que se tiene, llegará un momento en que ese pensamiento será parte de nuestra persona, algo natural. Pero ¡cuidado! porque esta lección es inversa. Si durante ese tiempo, tu primer pensamiento del día es negativo, tu hábito será negativo y serás una carga de toxicidad negativa peligrosa para ti y para los demás. Serás el típico “sipero”, caracterizado por ser esas tus primeras palabra a cualquier cuestión que se te plantee.

 Y con esto acaba la segunda lección. ¿cortita no?

«Leo pues si que es cortita y además la veo un poco simple». Pues si es así, léela otra vez y proponte algo positivo que debes hacer hasta la próxima entrada de este blog, 25 de Mayo. Entonces me das tu opinión. O piensa en la persona más positiva que conozcas ¿Crees que tiene fuerza de voluntad para hacer cosas? ¿piensas que nunca tiene pensamientos malos?

Y para acompañar esta lección, transcribo un escrito enviado por otro mi amigo, el de la caja, fuente de inspiración, que engloba muy bien los dos primeros temas de la Asignatura.

 “Hola Leo, quería escribirte esta carta para que la pusieras en tu blog, porque es algo que se escribir, pero no se decir. Quizás sea un acto de cobardía, que espero vencer con tu blog. Es una carta a mi madre, pues si hay que pensar en la constancia, ¿hay algo mas constante que una madre?

 Podría decir que la conozco desde que nací, de hecho fue lo primero que vi en este mundo. Desde ese día hasta hoy no he visto una persona más constante. No hay día en que no me acariciara o me diera un beso, no hay momento en que no se preocupara por mi, con esa sabiduría materna que solo cruzando una mirada ya sabe lo que me pasa. Esa madre que cuando ella tenía frío, pues me ponía un chaleco a mi. Esa madre que siempre me presta su mejor sonrisa y que tras esos ojos, siempre húmedos de felicidad, solo se ve alegría. Yo creo que al haberme tenido dentro de si, se ha quedado algo mío para saber que me pasa por la cabeza, y a la vez me ha dado algo suyo, para que en los momentos que mas necesidad tenga, me acuerde de ella.

 Yo, parco en palabras, nunca le he dicho algo que llevo mucho tiempo pensando. ¡Gracias Mamá!. Gracias por apoyarnos siempre en los momentos difíciles o cuando lo hemos necesitado. Una vez ella me dijo que ese era el papel de los padres. Y gracias también por haberte alegrado la primera, en los momentos felices. Gracias por haber mostrado siempre tus sentimientos y gracias por habernos enseñado a mostrarlos. Gracias por haber sido precursora con Papa, otro día le escribiré a él, de la personalidad y educación que tenemos hoy. Y gracias por habernos sacado adelante, por haber sabido decir que no, cuando lo tenías que hacer y que ahora que somos padres lo entendemos cada vez mejor, ¡que difícil es ser padre! . Y Gracias por ese amor maternal, diferente a otros, que solo saben lo que es, las que son madres.

 Gracias por haber estado siempre ahí. Cuanto hay, en tan pocas palabras.

 Y Gracias a Dios porque estas palabras te las puedo decir a la cara, de frente, aunque sean por escrito, imaginándome esa lagrima cayendo por tu mejilla, pero con una sensación de plenitud en el pecho, como cuando se coge aire. Llena de orgullo , de orgullo de ser madre y haber cumplido con creces.

 Ahora mi madre pasa por un momento bajo, pero nada que no se solucione con un poco de esa fuerza de voluntad que ella nos inculcó y con grandes dosis de positivismo, que es de lo que se escribe en este blog.

 Y después de esas gracias, solo puedo decir algo que aprendí en la primera lección de este blog, ¡Que afortunado soy por tenerte y cuanto te quiero!.”

 Estamos en los albores del mes de Mayo, el mes de las flores y el de la Virgen María. Mes en el que su primer Domingo es el día de la Madre. ¡Que forma más bonita de inaugurar un mes!. Y no podía ser otro. Esta carta, creo que mi amigo me la ha dejado para todos vosotros, porque cualquiera la puede hacer suya y, con dos modificaciones de nada, dedicársela a su madre.

¡Va por todas las madres!