Somos uno más

Esta entrada es un anexo a las etapas del camino.

Desde que se empezó a fraguar esta aventura, «bendita aventura», todo el que se enteraba siempre decía lo mismo. «Vaya valor ir con 12 niñas de esa edad» y puede que tuvieran razón, pues además los 3 adultos nos conocíamos relativamente, incluso uno de ellos no conocía ni a las niñas ni al otro adulto. Ese si que ha tenido valor.

Y siempre contestaba lo mismo, «El Apóstol nos acompañará»

Tras varios días de Camino, puedo decir que así ha sido. En estos días han sucedido cosas, algunas que han sido interpretadas y otras que no hemos sabido interpretar, pero que vistas desde  la distancia, son la evidencia de que así ha sido.

En los momentos más duros de esta semana, los más difíciles, ha habido detalles que solo pueden ser explicados, porque «somos uno más»

Una noche, a eso de las 2 de la madrugada, una de las niñas vino a despertarme, pues estaba con vomitos. El equipo médico había pasado consulta de podologia y restauracion muscular toda la tarde, así que yo  como «médico residente» me tocaba la guardia…En un albergue desconocido, con mi instrumental medico, aspirinas e ibuprofenos, ¿que hago?. Fui a la Cocina del albergue, desconocida para mi, a buscar algo, lo que hubiera, se me ocurrió buscar manzanilla y rebuscando por los muebles, semioscuras, me incorporo y… delante mía un frasco nuevo de PRIMPERAN…  continuo la búsqueda y encuentro una caja de manzanilla con dos sobres…

Otro momento duro, muy duro, fue el segundo día. El esfuerzo del primer día fue sobrehumano, a pesar de haber acortado el final. Ese segundo día era más corto, pero con unas cuestas… parecidas a las de las etapas ciclistas de alta montaña. En una de ellas, como la de los Lagos de Covadonga, me quede al final para coger botellas de agua para el grupo. Empecé a sprintar y a adelantar a casi todos, dandole agua, mientas el Camino se empinaba, con rocas y piedras, difíciles de poder mantener el equilibrio. Durísimo. Y lo reconozco, al final casi me rompo. No podía más. Empecé a pensar y desear que hubiera alguien al final de la etapa con fruta fresca para reponer fuerzas. Y año era un pensamiento, era deseo. Casi llegando arriba, sin poder alcanzar a los pocos que quedaban por delante, giró una curva y… allí estaba. Unas maderas sober unas cajas con 2 señoras y sobre las maderas, platanos, piña, sandia, manzanas, peras, dulces y agua… » cuánto es esto, pregunte, la voluntad me contestraon. Y me pare, espere a las 9 personas que venían por detrás, los más perjudicados del día y todos nos repusimos con esas frutas,  casi hasta agotarlas…

Una de las niñas, bien muy tocada desde el primer día. Necesita dos bastones para apoyarse, pero son diferentes. Estamos intentado comprar otro igual desde Tui pero no lo encontramos. En una parada de una etapa, nos metimos en una pequña iglesia y al salir nos llaman dos señoras. » oiga que se les olvida esto!» exclamaron, al tiempo que subían en sus brazos un bastón como el que estábamos buscando, igual. Fuimos a por el, pero La Niña dijo, que lo llevaba y lo enseño. Nos insistieron, «debe ser suyo». Pero dijimos que no… ese día no supimos interpretar que estaba allí para nosotros.  No entendimos a Nuestro nuevo acompañante.

Y bien que nos hubiera servido, pues al niña del vomito de noche, lo hubiera necesitado al día siguiente. Más de la mitad de la siguiente etapa con vomitos y otra niña con un golpe en la frente, accidental,  pero con un chichón como un abola de golf. Ese día si estuvo con nosotros nuestro nuevo acompañante. No se de donde sacamos fuerzas, pero al final acabamos todos la etapa y esas niñas en mitad del pelotón…

Son casualidades, o no, pero lo que si estoy seguro es que ya SOMSO UNO MÁS.  Santiago esta con nosotros…

1 comentario en “Somos uno más

  1. Belen

    Me ha encantado!!!! Seguro que ha sido el apostol que os seguira acompañando hasta el final.Maravillosa la experiencia que estais viviendo.Gracias oor compartir estos momentos tan especiales!!!!!!

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