El Marqués de Torrejoncillo

Una de las grandes sorpresas de este Camino, ha sido hacerlo con una persona que no conocía.

Cuando contaba el camino que iba a hacer, con tantas niñas, todo el mundo me decía “que valor tienes”. Pero yo siempre pensaba lo mismo. ¿Valor? Valor tiene el último en apuntarse, que solo conoce a uno, no a mi, a ninguna niña, ni le une nada con ellas. Eso es echarle… valor.

Desde el primer momento se pudo observar que este desconocido, lo iba a ser por muy poco. Las niñas lo bautizaron rápido “Tito Aure” todos sabemos como son a esa edad…

En los primeros momentos del viaje, en nuestra caminata desde Valenca Do Minho, aperitivo de lo que iba a venir, empezamos a hablar y a conocerle. La primera cerveza y su relato sobre la elaboración casera de ésta, con esa forma de hablar que transmite calma, unido a que en todos los albergues tenía su cama en otra habitación, me dio la sensación que estaba ante un auténtico Marqués.

Como a persona de la nobleza que es, en todos los albergues ha compartido habitación con sudamericanas, brasileñas, nacionales y europeas, todas del sexo femenino. Pero tranquilos. Si hay algo que no despierte bajos instintos y deje la líbido en estado neutro, es el Camino. Cansancio, sudor y ¡Vaya pintas!. Y si no, habitación solo, lo dicho un Marqués.

Pero este Marques tiene algo especial. Junto a su amigo, el tito Juan, pasaba dos horas de consulta médica todas las tardes. Especialidad ¡podología!. Su verdadera especialidad, mejor no tener que ir a visitarla nunca. Y con esa calma esa forma de ser se fue apoderando del corazón de todo el Grupo, hasta llegar al extremo que todas las niñas se han sincerado con él.

De profesión doctor, de vocación terrateniente de ¡pistachos!. Capaz de ir a una velocidad andando de más de 6 km por hora, a ritmo de …Camela. Amante de la cerveza y el buen vino, pero surtidor de agua para todo el Grupo. Siempre abriendo camino. ¿es o no diferente?

Una de las cosas que me deja este camino es conocer a un Marqués de verdad, con un marquesado en su corazón, tan inmenso, que es difícil e igualar.

El “Tito Aure”, se integró rápidamente en el Grupo, y lo ha hecho para quedarse en la cabeza y los corazones de todos. Sus palabras de la cena de la Celebración, entrecortadas, muestran la hidalguía propia de una persona de la nobleza. (no confundir hidalguía con hidalgo, eso es otra cosa, que también hubo alguno, jejeje).

Porque ser persona de la nobleza, es ser persona noble y este Marqués lo es.

Como a el le gusta decir, “nada ocurre al azar”. Y en eso coincido. Que enorme fortuna habernos cruzado en la vida. Marqués, tu súbdito te dedica esta entrada, porque te la has merecido con creces.

¡A sus pies!

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