Ya sé porque somos del Betis

Papá ¿Por qué somos del Betis?. Esta es una pregunta que muchos hemos tenido que responder en los últimos años a nuestros hijos, sobre todo si son menores de 20 años. Y ha sido difícil explicarlo en unas breves palabras. Y más aún cuando esa temida pregunta, venia envuelta en lágrimas, tras una nueva derrota, una eliminación dolorosa o un descenso.

Siempre ha habido que remontarse a momentos épicos y sensaciones vividas y que hemos transmitido como sabíamos, siempre con la esperanza que ellos lo vivieran algún día.

Estos días hemos podido volver a vivir algo, que los de nuestra generación tenemos dentro. Por ese camino difícil, pero corto, que nos ha llevado a nuestras últimas grandes alegrías. Había que intentar estar en Nuestra Final de Copa. Esa Copa del Rey que en su primera edición fue nuestra y que este año se juega en Nuestra Casa.

Y con ese fin se realizó ese éxodo a Valencia, era nuestra particular forma de intentar conquistar ese lugar que queríamos escribir en nuestra historia.

La preparación fue ilusionante, a pesar de las adversidades en formas de resultados. Y el día tan esperado llegó. Madrugón y ¿dónde podíamos empezar? En nuestro Estadio, donde sino, como una especie de conjura de querer volver a él, el 25 de Mayo.

Saludos entre bostezos, noche cerrada aún, bufandas y banderas, foto para el recuerdo con una media de edad muy baja gracias a esa nueva generación que iba a vivir su primera gran experiencia para conseguir algo grande y… a los coches. Quedaban casi 7 horas para llegar. Paradas en el camino, caravana de coches y autobuses que se identificaban rápidamente por algún distintivo. Y en cada parada, mas béticos y más saludos aunque nos estuviéramos conociendo en ese momento.

Ya en destino, comida de Grupo numerosa, dos generaciones juntas, muchas presentaciones antes de la comida, pero todos unidos por un color, el verdiblanco, que sino es un color en sí, debería serlo. Los que nos observaban ni se imaginarían que muchos no se conocían de antes. A medida que se acercaba la hora, esa ilusión se asomaba cada vez mas a los ojos. En una tarde vivida en una ciudad dedicada a un rio que no está. Ese andar y pasear entre la afición rival, que no enemiga. Y la llegada al campo.

En minoría en la grada, rodeado de un color tan sevillano como el naranja, pero gritando, animando, cantando, disfrutando y dando el mayor empuje que se puede dar. Abuelos, padres e hijos. Y dicen que estamos locos de la cabeza… no he visto a una afición más cuerda en la vida. Y muchos aficionados locales lo reconocían antes, durante y después.

Y luego… ese desenlace nunca esperado ni deseado. Sin palabras para explicarlo. Buscando a quien culpar. Reventados, sin fuerzas y con los ojos humedecidos otra vez.

Escuchando ese cántico de la otra afición, que te parte el corazón “Ila, Illa, Illa nos vamos a Sevilla”. Que paradoja, nosotros también nos tenemos que ir. Esa vuelta, otras 7 horas, cabizbajos, sin haber logrado el objetivo, pero sin poder hacer algo más.

Al llegar a casa, resumiendo el viaje, mi hija me dijo algo que hizo que me diera un vuelco el corazón. “Papá, ahora sé porque somos del Betis… lo que he sentido estos dos días me lo han enseñado.”

Quizás, algo hayamos conseguido y sea ese el espíritu del “Manque pierda”. Una  llamada a superarnos, levantarnos y volver a internarlo. No de conformarnos. Dos grandes ríos caerán por nuestros ojos, el día que celebremos ese triunfo que tanto añoramos y que hemos soñado. Ese abrazo que no pudo ser el Jueves. Son otros los que saltan al campo y lo tienen que materializar, pues nosotros, los aficionados, no podemos.

Solo falta revestir de plata ese sentimiento y darle a esta generación actual otra razón para querer más al Betis, si se puede.

Que pronto, muy pronto, haya que preparar otro éxodo masivo, para conseguir esa plata y poder explicar aún con más claridad y menos palabras,  porque somos del Betis.

1 comentario en “Ya sé porque somos del Betis

  1. Juan José Martín

    Confiado en que el trabajo de nuestros dirigentes y técnicos darán el fruto deseado. Nos queda poco para que estos cimientos den seguridad y fortaleza a una etapa gloriosa.

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